7.1 acabar con la tala de arboles, disminuir la caza de animales, usar combustible para los vehículos que no contamine el medio ambiente.
7.2 El bosque seco tropical de Colombia, del que sólo queda el 1,5 por ciento de los 80.000 kilómetros cuadrados de cobertura original que tenía en el país, está en peligro de desaparecer. La ampliación de la frontera agrícola y ganadera redujo a 1.200 kilómetros cuadrados el área nacional de bosque seco tropical y sólo un 0,8 por ciento de dicha extensión ha sido declarada como "área protegida". La serranía de San Lucas, en el norte colombiano, es uno de los remanentes de bosque seco que más preocupa a la comunidad ambientalista internacional, que considera a este macizo aislado uno de los ecosistemas de América más amenazados. Por biodiversidad es supremamente rica y si nos damos el lujo de que se acabe estaremos perdiendo una cantidad de especies enorme. La serranía de San Lucas alberga 374 especies de aves, once de ellas amenazadas o casi amenazadas. Esta serranía es "un caso específico para mirar cómo serían los impactos del sector minero sobre ciertos ecosistemas estratégicos pues el lugar no está representado en el sistema nacional de áreas protegidas ni ha sido una prioridad en cuanto a conservación.
El Chocó biogeográfico es una región neotropical (es decir, que incluye los mayores bosques tropicales) cuya alta pluviosidad, condición tropical y aislamiento han contribuido a que sea la más diversa del planeta. En Colombia abarca la Región Costa Pacífica y, entre otros, el departamento del Chocó, ubicado entre las Selvas del Darién y las cuencas de los ríos Atrato y San Juan, hoy se ven amenazadas por un proyecto minero. En 2005 el gobierno colombiano concedió a la empresa estadounidense Muriel Mining Corporation una concesión durante 30 años para explotar cobre, oro, molibdeno y otros minerales (proyecto minero Mandé Norte) en una extensión que abarca 11.000 hectáreas de territorio indígena y afrocolombiano en los municipios de Murindó (Antioquía) y Carmen del Darién (Chocó). La zona ya ha sido golpeada por la violencia de diversas operaciones del ejército colombiano apoyado por grupos paramilitares, que generaron desplazamientos continuos en comunidades indígenas y afrocolombianas.
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